Culo inquieto

Ya han pasado dos años desde que llegamos a California tras un paréntesis de otro año viviendo y trabajando en Madrid. El blog sigue su curso, esta vez más centrado en este "life'changing event" que nos está pasando. Y como siempre (o casi)el blog sigue llegando...¡¡¡EN ESPAÑOL!!! Sumamos y seguimos, y añadimos un nuevo miembro a nuestra familia: Sarita Do-Fernández.

domingo, 3 de agosto de 2008

¡La leche!


Ni el embarazo ni el parto: lo más difícil por ahora ha sido el tema de la leche.
Resulta que al principio no tenía leche, y encima Sara me hizo daño en un pecho, que se me quedó el pobre inutilizable por unos días. Como tiene ictericia (está amarillita por exceso de bilirrubina, aunque suena a canción y cachondeo), necesitaba comer mucho para irla expulsando, pero mi pecho no era suficiente. Así que en el "new born club" del hospital (el club de los recién nacidos) nos dijeron que le teníamos que dar biberón.
El biberón le encantó: se saciaba muy rápido y además no tenía que hacer tanto esfuerzo para conseguir su comida. Gratificación instantánea, en definitva. Mientras tanto, he tenido que sacarme leche a lo "central lechera asturiana) para seguir estimulando la producción aunque Sara no mamara. Cuando mi pobre tetilla se recuperó, me subió la leche, no sé si por la cerveza que me tomé siguiendo el consejo de muchas amigas o porque ya era hora.
Leche. Mucha leche. Leche en cantidades industriales. Leche que no me cabía en el cuerpo. Leche en tubos y más tubos que ahora pueblan el congelador de mi cocina. La felicidad no podía ser mayor: por fin podría dar el pecho a mi hija. Pero no ha sido así de fácil. Sara decidió que mamara Rita la cantaora, que el biberón era más fácil. Días de drama. Yo llorando, Sara enganchada al bibi... hasta que a Vinh se le ocurrió que saciándola un poco para que se le pasara el llanto y cambiando rápidamente al pecho, igual podíamos acostumbrarla de nuevo a mí. Y funcionó.
Hoy hemos vuelto al "club" por última vez porque entre los sabios consejos de la enfermera brasileña Silvia que me ha exprimido física y literalmente el pecho, ha pesado a mi niña y ha encargado análisis de sangre para ver los niveles de "bili", como le dicen aquí cariñosamente los del hoapital, ya han decidido que Sara está encarrilada, cogiendo peso, menos amarillita, hecha una pro de la teta.
Nos ha despedido diciendo "nos vemos el año que viene". No sé yo, pero si algo me anima es saber que con un segundo hijo no tendría que pasar por estos quebraderos de cabeza que el líquido elemento me ha dado, y me podría dedicar como ahora hago a disfrutar de esos momentos tan especiales que compartimos Sara y sus morritos de pez, mi teta y yo.


2 Comments:

Blogger Maite said...

Lo importante es que ya "te ordeñan" como debe ser. Verás que dentro de unos meses, cuando quieras pasar al biberón Sara no lo querrá ni por asomo. Si es que pueden más dos tetas que dos carretas, ¿te acuerdas de ese dicho?

1:43 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Me alegra saber que ya estáis compenetradisimas. Yo sigo dandole la teta a Dan y como dice Maite el biberon ya no lo quiere ni por asomo. Viva la teta!!! y mucho animo!! besos. CriCri, RuRu y DanDan

6:45 a. m.  

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