Culo inquieto

Ya han pasado dos años desde que llegamos a California tras un paréntesis de otro año viviendo y trabajando en Madrid. El blog sigue su curso, esta vez más centrado en este "life'changing event" que nos está pasando. Y como siempre (o casi)el blog sigue llegando...¡¡¡EN ESPAÑOL!!! Sumamos y seguimos, y añadimos un nuevo miembro a nuestra familia: Sarita Do-Fernández.

martes, 2 de septiembre de 2008

Ay pena, penita, pena


Ni me he puesto folclórica ni pretendo que estas últimas entradas del blog le den un aire desesperado ni triste. No es ese mi estado de ánimo con el terremoto Sara alrededor, pero hoy no podía dejar de mencionar el evento de la semana: la vuelta de la abuela Conchi a España. Después de 5 intensas semanas con nosotros, mi mami vuelve a su hogar, que está en Madrid con mi padre, con Pancha, Pintas y Mimo (la perrita y los dos michinos). Su hogar está muy lejos del mío, aunque a estas alturas de la vida sigo sin saber muy bien dónde está el mío.

Dentro de 7 horas se irá, pero no lo hará igual que vino. Conchi llegó a San Francisco siendo hija y siendo madre. Ahora regresa huérfana de padre, ya que mi abuelo murió a los dos días de llegar aquí; y regresa siendo abuela, un galón que se le otorgó aquél 29 de julio de 2008. Quizá porque ahora yo soy madre entiendo mejor lo duro que ha de ser para ella dejar a su hija y ahora también a su nieta en este continente que queda tan a desmano de Madrid. Así que nos quedamos todos con un sabor agridulce parecido al de la cocina china: tantas alegrías después de un mes más que intenso, pero esa pena, penita, pena de tener que separarnos una vez más hasta dentro de 3 meses.

Conchi se va con los deberes hechos: pañales cambiados, mimos y besos derrochados y asistencia técnica con tareas varias de la casa: lavar, plachar, barrer, aspirar, fregar, coser, cocinar e incluso acondicionar el jardín y el patio con flores que le dan más alegría al lugar. Paisajes vistos, compras hechas, regalos empaquetados, turisteo puesto en práctica y, como suele suceder en estos casos, con una maleta más de con las que vino.
Supongo que se me hará un mundo empezar una nueva rutina yo solita entre estas cuatro paredes, sin nadie con quien hablar ni nadie que nos mime a la enana y a mí. Será algo que tendré que aprender a hacer, como si no hubiera aprendido unas cuantas cosas en estas cinco semanas. Pero como viene siendo habitual en mí tendré que apechugar, morderme el labio inferior, aguantar las lágrimas y los nudos en la garganta, armarme de valor y "tirar p'alante", con la esperanza de que ello me siga haciendo una muchacha más independiente y capaz. Aunque, para qué engañaros, ya me estoy cansando de eso, y empiezo a contar los meses que quedan (sin saber cuántos son) para que pueda vivir de una vez por todas con mi otra parte de la familia, esa que tan lejos y tan cerca me sigue quedando. Bien mirado, creo que nunca he dejado de contar esos meses en todos los años que llevo aquí, y la pena dormita, pero en días como hoy, despierta y duele.

7 Comments:

Blogger Maite said...

Da pena pensar en que se va en el momento en el que la necesitas más pero así es la vida. De todos modos, tres meses pasan rápido y enseguida podrás abrazarla otra vez. Y ella a las dos. ¡Buen viaje a Mami Conchi!

7:40 p. m.  
Blogger sinkuenta said...

Ánimo Susana! Tres meses pasan volando y estará de nuevo contigo... la vida está entretejida de holas y adioses y tenemos qu aprender a verlo así. Un abrazo fuete: Alicia

8:48 a. m.  
Blogger Susana said...

Tenéis razón las dos: tres meses pasan volando. Lo de los holas y adioses, también lo sé, pero es que no acaba de acostumbrarse una. Yo pensé que cada vez sería más fácil despedirse... pero, qué va, todo lo contrario: cada viaje al aeropuerto es más agónico, y los nudos en la garganta empiezan a formarse ya días antes del día del adiós. Y yo que me creía que tenía conchas y que estas cosas no me afectarían tanto pasados los años... Uno no acaba nunca de sorprenderse.

Besos.

9:41 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

En nada y menos os tenemos aquí, al pie del cañón a los tres.
Ya verás como ni te das cuenta y el tiempo pasa suuuuuuper deprisa!
y si no, siempre nos quedará el Skype!

6:45 a. m.  
Blogger Susana said...

Bendita tecnología, que lo hace todo más llevadero.

8:53 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Que bien se os vé a las tres La ábuela, la mamá y la bebita, es una foto preciosa, me supongo la penita que tendrá Concha cuando haya tenido que dejaros, pero también la pena del regreso a casa pues supongo que la entrada y la falta de ese padre que aunque mayor y enfermo siempre te duele perder, lo sé por experiencia ya que el mio falta hace 18 años.
Bueno ya no quiero entristecer más. Nuevamente digo que la foto es preciosa que estais estupendas y espero ver pronto a Concha y que nos cuente esa sensación hermosa de ser abuela que creo que es como ser doble madre.
Hasta pronto Susi, Sara, desde España.
Maricarmen Brias

6:56 a. m.  
Blogger Susana said...

Pues sí, a ver qué te comenta mi madre con su título de abuela recién adquirido y tan flamante. Se le ha dado muy bien este tiempo que ha estado aquí. En navidad, seguro que sigue practicando y ejerciendo igual de bien.
Besos, M.Carmen.

7:59 a. m.  

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